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lunes, 27 de mayo de 2013

Queensrÿche: Operation: Mindcrime


Hoy os traemos un disco conceptual de Queensrÿche, una banda americana de progressive metal cuyo cantante, Geoff Tate,  es considerado una de las mejores voces del género. Si no conocéis al grupo y os da por investigar a qué se dedican en la actualidad, vais a tenerlo un poco complicado. Hoy en día existen dos Queensrÿche, uno es el “original” en teoría, y el otro es el Geoff Tate’s Queensrÿche, banda formada por el cantante después de abandonar el grupo. ¿Qué Queensrÿche es el bueno? Pues aún no lo sabemos, de momento lo tiene que decidir un juez…


Operation: Mindcrime es uno de esos discos que cuenta una historia con principio, nudo y desenlace. En él  Nikki, nuestro protagonista,  despierta un buen día en un hospital y empieza a recordar lo que ha sucedido y cómo ha llegado hasta allí (I remember now). Anarchy-X, la canción que viene a continuación de la intro es puramente instrumental, pero a partir de las siguientes canciones, Nikki nos relata su inquietante historia.

Nikki es un heroinómano y un anti-sistema radical (un perroflauta, vamos) y sus ideales y su necesidad de luchar contra la política americana, le llevan a entrar en una organización en la que su líder, el Doctor X, no sólo le proporciona una ideología que a él le fascina, sino que también se asegura su fidelidad facilitándole las drogas que como “junkie” que es, le hacen falta para ir tirando (Revolution calling y Operation: Mindcrime).

Tras el lavado de cerebro al que Nikki es sometido, le encomiendan su primera misión y Nikki se convierte en un asesino en pos de la revolución (Speak).

En Spreading the disease, conocemos a la hermana Mary, una ex-prostituta convertida en monja (lo cual no implica que haya dejado de ser prostituta, por cierto), que fue rescatada de las calles por el padre William, un sacerdote que de santo tiene más bien poco. Un cura que se dedica entre otras cosas a ser proxeneta, y sus prostitutas por supuesto son las monjas a las que ha “rescatado” de las calles (él también se las beneficia, por supuesto, que el tío es malo con avaricia). Ni qué decir tiene que Nikki también mantiene una relación, no precisamente religiosa, con la hermana Mary y termina enamorándose de ella. 

Posteriormente Nikki recibe “la misión” (The mission) que no es otra que cargarse a la hermana Mary y al padre William, ya que la organización considera que su relación con Nikki puede ser peligrosa para sus malévolos planes. Nikki cumple la misión a medias, se carga al cura repelente, pero a la hora de matar a Mary, se echa atrás (Suite sister Mary) y juntos, deciden abandonar la organización.

En la siguiente canción, The needle lies,  Nikki relata su síndrome de abstinencia tras haber abandonado la organización y no tener acceso a su dosis habitual de heroína. Tras pasar este mal trago, se acerca a casa de Mary donde descubre que ésta ha sido asesinada, lo que lleva a Nikki a salir a las calles como un loco gritando su nombre, ya que en ese momento no sabe si ha sido él mismo el que le ha quitado la vida (Electric Requiem y Breaking the silence).

En I don’t believe in love, Nikki es arrestado por la policía, como sospechoso de la autoría del crimen, y al ver que nuestro protagonista sufre una importante pérdida de memoria, le ingresan en un hospital donde empieza a recordar, tal como vimos en la primera canción (Waiting for 22, My empty room y Eyes of a Stranger). 



Si os ha gustado, podéis adquirir el disco en Amazon por 9,99 €.

6 comentarios:

  1. Muchas gracias por el post.

    PD: os envío info al correo por si os interesa para alguna entrada.
    Bye

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  2. Hola! lo cierto es que no conocía el libro, y pese a que parece interesante creo que no es de mi estilo de lectura!

    Besos =)

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  3. Ostras que bien suena!!!
    Voy a bucear por gogear a ver que encuentro antes de decidirme
    Besos y gracias!

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  4. Pues no lo conocía...y no me ha disgustado nada la verdad.
    UN beso!

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  5. Debo andar muy desfasada, porque no me suena ni el nombre.

    Un beso.

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  6. Maravillosa obra. Estamos probablemente ante uno de las mejores óperas rock que se hicieron en los 80s y que posteriormente llevaron a muchos grupos europeos a realizar más adelante algunas otras. Todo es perfecto en este disco. La voz de Tate, las guitarras de DeGarmo, la batería y, como no, la historia que lo ambienta. Una obra maestra del género.

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