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lunes, 29 de julio de 2013

Iron Maiden: Lord of the Flies

Portada de The X Factor
A pesar de haberse lanzado como single en su momento, “Lord of the Flies” no va a pasar a la historia de los temas míticos de Iron Maiden, no ya tanto por su calidad musical (que, reconozcámoslo, tampoco es de lo mejor que ha dado de sí la banda inglesa), sino por formar parte de la era Bayley, ese intervalo de tiempo en el que Bruce Dickinson dejó la banda y fue sustituido por un prácticamente desconocido Blaze Bayley. De esa época surgieron The X Factor (al que pertenece “Lord of the Flies”) y Virtual XI, dos álbumes que no destacan por ser los favoritos de los fans precisamente. Y es que Bayley resultó una apuesta perdida prácticamente desde el principio, no solo porque la calidad de su voz estaba a años luz de la de Bruce Dickinson, sino porque carecía totalmente de carisma. La época Blaze Bayley terminó en 1999 con el despido de este (que no daba la talla en directo, sobre todo para los temas clásicos, y, además, se pasaba el día enfermo) y el ansiado regreso de Bruce Dickinson. Como anécdota diremos que entre los nombres que se barajaron para sustituir a Dickinson estaba el alemán Michael Kiske, ya expulsado de Helloween, aunque fue desestimado antes incluso de que él mismo llegara a enterarse. Quizás si Kiske hubiera sido finalmente el elegido, las cosas habrían sido muy distintas, aunque verle cantar en directo “Aces High” habría resultado cuanto menos extraño (“Aces High,” para quien no lo sepa, va sobre un piloto británico de la RAF combatiendo contra la  Luftwaffe, la fuerza aérea alemana, durante la Segunda Guerra Mundial).


“Lord of the Flies” está inspirada en la novela homónima de William Golding, autor inglés que en 1983 ganaría el premio Nobel de Literatura. Si no habéis leído la novela (en español El señor de las moscas), quizás por lo que hayáis podido escuchar acerca de ella, penséis que se trata de una típica historia juvenil de aventuras. Pues nada más lejos de la realidad: Lord of the Flies  se publicó en 1954, cuando el final de la Segunda Guerra Mundial estaba aún cercano, e incluso el recuerdo de la Primera también continuaba vivo en bastante gente. William Golding vivió la guerra en primera persona: fue miembro de la Royal Navy e incluso participó en el Desembarco de Normandía. Y estas vivencias se plasmarían en el mensaje que destila Lord of the Flies: que el hombre es malo por naturaleza.

Y ahora vamos a hablar de la relación de la canción con la novela tratando de hacer los menos spoilers posibles. Lo cual, dicho sea de paso, es bastante difícil. Por cierto, y para evitar confusiones, cuando nos refiramos a “Lord of the Flies” la canción, el título irá en texto normal entrecomillado, mientras que cuando hagamos referencia a Lord of the Flies la novela, irá en cursiva sin comillas.

La novela cuenta la historia de un grupo de niños y adolescentes que deben ser evacuados durante una hipotética guerra nuclear. Sin embargo, el avión que los transporta se estrella en una isla desconocida en el océano Pacífico, sobreviviendo tan solo un grupo de niños que deberán arreglárselas para salir adelante en un paraje extraño y desconocido. Golding se basa en la novela juvenil del siglo XIX The Corale Island, de R. M. Ballantyne, que cuenta con un argumento muy similar. Sin embargo, mientras que en esta última se enfatizan los encantos de la vida salvaje y el compañerismo, en Lord of the flies sucede justo lo contrario: Golding da la vuelta al tono positivo y alegre de la novela de Ballantyne, y todos los rasgos positivos que este destacaba se convierten en Lord of the Flies en elementos aterradores.

Portada del single "Lord of the Flies"
“Lord of the Flies” (la canción) empieza con un riff de guitarra al que enseguida se une el potente y característico bajo de Steve Harris, un comienzo largo y que suena muy Maiden. No es una canción que destaque por su innovación o por diferenciarse excesivamente del estilo del grupo (lo cual no es malo), pero cuando irrumpe la voz de Bayley, hay algo que no encaja; nos esperábamos oír a Bruce (la canción lo pide a gritos) y en su lugar tenemos una voz infinitamente inferior, que por momentos suena incluso sucia y que a veces nos da la impresión de que no llega y que tiene que esforzarse demasiado.
En las primeras estrofas de la canción, se nos transmite la sensación de libertad que de repente sienten estos chavales:


I don't care for this world anymore
I just want to live my own fantasy
(Ya no me importa este mundo
Sólo quiero vivir mi propia fantasía)

Esta “fantasía” (fantasy) que menciona la canción, en la historia pronto se convierte en pesadilla: la isla está llena de peligros que, en lugar de fomentar la camadería y el compañerismo, hará justo lo contrario. En la canción, se incide en la sensación de poder y libertad que de repente sienten los niños: “I've found that I like this living in danger” (He descubierto que me gusta vivir en peligro), pero pronto salen a la luz los peores instintos: “Killing so we survive” (Matando para sobrevivir).

Un primitivismo salvaje no tarda en surgir entre los niños, que dejan atrás los valores y la ética occidentales: “We don’t need a code of morality” (No necesitamos un código de moralidad), y que resultará fatal para el grupo. En Lord of the Flies, Golding destroza el mito del bon sauvage (o “buen salvaje”), surgido a raíz de las primeras llegadas a América y el descubrimiento de sus nativos, y que viene a dar una visión muy idealizada de los indígenas, otorgándoles una personalidad ingenua y sin maldad, y presentándolos como seres nobles y amables que viven en armonía con la naturaleza (con el tiempo, esta opinión se extendería a los diferentes pueblos que se fueron descubriendo). Ni que decir tiene, que esta visión tan positiva está muy relacionada con la idea de que el hombre es bueno por naturaleza, idea con la que Golding no solo no estaba de acuerdo sino que pensaba justo lo contrario. Y lo describe perfectamente en Lord of the Flies, donde los niños, al volver a un estado más salvaje y primitivo, es cuando sale toda la maldad inherente. Así el mito del buen salvaje y la idea de la bondad del hombre, se desmontan en sus dos frentes principales: la vida salvaje y primitiva llevan a una supervivencia basada en la violencia, y la naturaleza de la maldad, al estar representada en niños, resulta más chocante y, a la vez, más representativa, pues se supone que son seres “inocentes.”

La letra de la canción continúa describiendo este cambio: “Excited but scary to believe what we've become” (Excitados pero asustados al pensar en lo que nos hemos convertido). En cuanto al estribillo, los primeros versos pueden interpretarse de dos maneras:

Saints and sinners
Something within us
We are lord of the flies
(Santos y pecadores
Algo dentro de nosotros
Somos el señor de las moscas)

La expresión “saints and sinners” (santos y pecadores), puede referirse tanto a que se forman dos grupos de niños (los “buenos” y los “malos”), como a que, al ser niños y, por tanto, seres inocentes, son a la vez santos (por esa supuesta inocencia) y pecadores (por la maldad que surge en ellos).

Aunque podríamos tirarnos horas hablando de la novela Lord of the Flies –no hemos comentado detalles importantísimos, como las referencias al nazismo, ni nos hemos extendido al argumento-, vamos a dejarlo aquí, porque este post realmente va de la canción de Iron Maiden, y en esta no se hacen referencia a estas cosas. Además, os animamos a leerlo si no lo habéis hecho, y no queremos haceros demasiados spoilers.



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El álbum The X Factor lo podéis encontrar en Amazon ES a 6,99€ en cd aquí. Y en mp3 a 5,99€ aquí. También está disponible en iTunes a 5,99€ aquí.

6 comentarios:

  1. No es nuestro estilo pero está bien conocer de todo un poco. Una entrada muy currada ;)

    Un besazo!! ^^

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  2. Yo tampoco la conocía. tiene que ser interesante!
    Besos!

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  3. Excelente artículo. Lo cierto es que esta canción (junto a "Man On The Edge" y "Sign Of The Cross") es para mí de lo mejorcito de un disco mediocre. Y eso que, como tú dices, tampoco es que la tonada sea como para echar cohetes.

    Otro candidato al puesto de vocalista que sí probó con la banda fue Doggie White. Posteriormente entró en Rainbow y ahora está con Michael Shenker, con el cual tuve la suerte de verle en directo hace dos semanas en el Festival de la Guitarra de Córdoba. Su voz sigue siendo prodigiosa, por lo que siempre me preguntaré qué demonios vio Steve Harris en ese molesto tipo para darle el puesto de vocalista en Maiden en detrimento de White. Misterios de la vida.

    Un saludo!!

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