Opiniones y reseñas literarias, musicales y más

lunes, 30 de junio de 2014

Gamma Ray: Blood Religion

Lánguido, que eres un lánguido
La infame saga de Crepúsculo de Stephenie Meyer supuso una nueva imagen del vampiro radicalmente opuesta a la tradicional. La figura del vampiro oscuro y pérfido, dio paso a Edward Cullen (y todos sus clones posteriores que, afortunadamente, no conocemos), un adolescente blandengue y más soso que una comida de hospital, que se negaba a beber sangre humana y brillaba como David Bowie cuando le daba el sol. Un vampiro empeñado en mantener la virginidad de una novia tan moñas como él y atormentado porque… porque… Bueno, no llegamos a saber muy bien por qué exactamente; quizás el tener que dedicarse a repetir curso en el instituto durante toda la eternidad tuviera algo que ver.

La imagen del vampiro clásico sediento de sangre a la que estábamos acostumbrados hasta entonces (y la que nos gusta a las que hacemos este blog), se empezó a popularizar a principios del siglo XIX con la publicación del relato “The Vampyre” (“El vampiro”), del británico John Polidori, en 1819. “The Vampyre” surgió durante la famosa velada en la casa del lago Ginebra de Lord Byron dedicada a inventar historias de terror, la misma velada en la que Mary Shelley tendría la idea para otro mito del terror, Frankenstein. Aunque quizás en nuestro país “The Vampyre” no sea tan conocida como obras posteriores, su importancia en la imaginería popular y en la literatura es incuestionable, ya que introduce al primer vampiro moderno, Lord Ruthven, un ser maligno y peligroso, pero al mismo tiempo atractivo y magnético.  La influencia del relato de Polidori es innegable en obras mucho más conocidas en nuestros días, como “Carmilla” de J. Sheridan Le Fanu o la mítica Drácula de Bram Stoker, además de los penny dreadful del siglo XIX. Y, por supuesto, todas las novelas y películas de vampiros que vinieron a continuación, quizás no habrían existido de no ser por por “The Vampyre” (podéis leer o descargar en Project Gutenberg aquí el relato en inglés original). La popularidad de este relato no se limitó al Reino Unido: en Francia Cyprien Bérard publicaría su propia versión de la obra, Lord Ruthwen ou les vampires, además de aparecer Lord Ruthven citado en la famosísima El conde de Montecristo de Dumas, y en Alemania se harían incluso dos adaptaciones operísticas, ambas con el título de Der Vampyr, una a cargo de Heinrich Marschner y la otra –basada realmente en la novela de Cyprien Bérard- hecha por Heinrich Ludwig Ritter.


¿Con cuál os quedáis?
La fascinación por los vampiros en Alemania continuó en el siglo XX, dando como resultado una de las películas más emblemáticas e icónicas de la historia del cine: Nosferatu: eine Symphonie des Grauens (conocida en España simplemente como Nosferatu o Nosferatu el vampiro), de Murnau. Originalmente, la película iba a ser la primera adaptación cinematográfica de Drácula, pero un problema con los derechos de la obra obligó a los estudios a prescindir del famoso nombre y a tener que modificar la historia.
Nosferatu no sería el único vampiro icónico; las películas de la Universal y de la Hammer nos traerían otros dos vampiros inolvidables, Bela Lugosi y Christopher Lee, además de sentar y afianzar la imagen del vampiro moderno y occidental (hasta que llegó Crepúsculo, claro). Esta imagen se refleja a la perfección en la canción de la que hablamos hoy: “Blood Religion” de Gamma Ray.

El mismo año en que la espantosa saga de Crepúsculo veía la luz, también se publicaba Majestic, octavo álbum de estudio de los alemanes Gamma Ray. El disco tuvo que sufrir algunos comentarios negativos por parte de la crítica –algo totalmente injustificado, según nuestra opinión-, a pesar de contar con canciones como “Empathy” o “Blood Religion”, el tema al que dedicamos el post de hoy. “Blood Religion” es toda una oda al vampiro clásico sediento de sangre, y su letra está plagada de tópicos y referencias a este personaje.



La canción narra en primera persona la transformación de un hombre en vampiro. El comienzo es una imagen típica de historias y películas de vampiros: el vampiro en la habitación de su víctima a medianoche:

Clock strikes midnight in the palest moonlight
As the man walks into my bedroom
(El reloj da la medianoche en la luna más pálida
Mientras el hombre se adentra en mi habitación)

También se menciona la atracción de la víctima hacia el vampiro y lo fácilmente que cae bajo sus garras: “Yeah, bite me” (Sí, muérdeme).
No podían faltar las referencias al vampiro como criatura demoníaca que tienta al ser humano con el objetivo de alejarle del cristianismo (y, por ende, de la cruz):

Now, hell is my home, the sadness is gone
But don't you think my soul it is lost
If you really care just hold out your hand
And I will free you all from the cross
(Ahora el infierno es mi hogar, la tristeza se ha ido
Pero no penséis que mi alma está perdida
Si realmente os importa solo extended vuestras manos
Y os libraré de la cruz)

Por supuesto, hay partes que parecen sacadas directamente de una película de la Hammer (películas que, estamos seguras, Kai Hansen ha visto):

The priest is raising hands to do the final execution
Shouting out in agony, "Fear the cross"
I'm digging my claws into his neck and raise him to the ceiling
Gritting my teeth I smell the blood, you are lost
(El sacerdote está alzando sus manos para hacer la ejecución final
Gritando en agonía, “Teme a la cruz”
Yo clavo mis garras en su cuello y lo levanto hasta el techo)

El vampiro se guía por su sed de sangre:

Searching for a white neck to bite
I was restless and the hunger
Carried me on through the night
(Buscando un cuello blanco que morder
Estaba sin descanso y el hambre
Me guió a través de la noche)

En una de las estrofas más coreadas de la canción, se repite casi como un mantra que la sangre es una religión: “Into the dark, blood religion” (En la oscuridad, religión de sangre).


Se de una canción totalmente vampírica, pero con vampiros de verdad y no esas versiones edulcoradas y para niños de Stephenie Meyer y posteriores. Una canción que, además, es muy buena y os recomendamos que escuchéis.
Podéis comprar el cd Majestic desde 6,56 euros aquí.


6 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho vuestro artículo. Yo también soy un fan de los vampiros y la canción de Gamma Ray me encantó en cuanto la escuché (por cierto, Majestic me parece un buen disco)

    En cuanto a los vampiros, cinematográficamente me quedo con Nosferatu y el conde Orlok (una de mis películas favoritas) y naturalmente en cuestión de literatura, Drácula de Bran Stocker.

    Muerte a Crepúsculo!!

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  2. Es una figura que ha dado mucho juego tanto en el cine, como la música y la literatura. y seguro que seguirá haciendolo.

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  3. Yo sigo quedándome con Gary Oldman, qué le voy a hacer, :D. Abrazos.

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  4. He de reconocer que el vampiro actual ha cambiado mucho, pero a mí me gustó y gracias a ello leí otros muchos libros sobre el tema que me encanta, como Drácula o la saga que tengo comenzada de Anne Rice de Crónicas vampíricas de la que he leído Entrevista con el vampiro, Lestat y La reina de los condenados, me fascinan y esos si que son vampiros de los malos malísimos, jeje Por otra parte comencé Crónicas vampíricas de L.J. Smith y me ha sido imposible el continuarla porque ya se pasan idealizando al vampiro cuando siempre ha sido el malo. El boom ha pasado pero mis ganas de leer del tema no, de las sagas actuales me encanta La casa de la noche pero va mucho más allá que simples vampiros, conforme va avanzando en los libros va metiendo cosas más propias de terror aunque empecé algo "blandito" con vampiros buenos.

    Besos =)

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  5. Yo no soy muy de power metal, pero la canción está muy bien, la verdad.
    Con respecto a lo de "Crepúsculo", pues qué se puede decir. Yo he sentido también bastante asquito con el tema. Como dijo el escritor Martín Piñol, un vampiro que brilla no es un vampiro, es un gusiluz. Pero mira, yo al final he decidido que si hace feliz a la gente, pues que lo lean, aunque sigo creyendo que la gente a la que ese libro hace feliz tiene que ser más tonta que las piedras.
    Un abrazo.

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