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lunes, 9 de junio de 2014

Starchild

Una de las novedades de este año en el panorama del heavy metal es el álbum debut de Starchild, el nuevo proyecto de Sandro Giampietro. A pesar de la corta vida de esta banda, sus componentes no son ningunos recién llegados al heavy metal, empezando por el propio Sandro, que ha estado ligado a este mundo desde los 90 y ha trabajado, entre otros, con Michael Kiske (tanto en su carrera en solitario como en Supared). Por supuesto, también tenemos que destacar al bajista Jens Becker (Grave Digger) y a Michael Ehré, actual batería de Gamma Ray y Love.Might.Kill. Y tampoco podemos olvidar las insignes colaboraciones del cómico y músico alemán Helge Schneider y el metal god Michael Kiske.

Así que con tanta experiencia y tanto talento el resultado final es, como cabía esperar, bueno. Starchild es un álbum sin artificios ni excesos; es un producto mucho más sencillo que eso, pero igualmente excelente y de un buen gusto digno de mención. Un trabajo que, aunque no sea especialmente innovador, sí es un muy buen álbum de heavy metal. Sandro Giampietro logra deleitarnos con un debut que, como carta de presentación, funciona perfectamente.


El nombre de Starchild proviene de un cráneo hallado en México en los años 30. El cráneo, que parecía pertenecer a un niño pequeño, presentaba unas malformaciones que han alimentado la idea de que no es totalmente humano, sino un híbrido de humano y alienígena (podéis leer más sobre el tema aquí).

Starchild es, principalmente, un disco de power metal. Pero también encontramos reminiscencias del heavy metal más clásico o de progressive (cada vez es más frecuente que los discos de heavy metal no se limiten a un solo estilo). La producción logra un perfecto equilibro instrumental, destacando la guitarra (como no podía ser de otra forma en un disco de heavy metal) a cargo del propio Sandro, que también es el vocalista. Mención aparte merece la base rítmica, especialmente la potentísima batería de Michael Ehré, que acentúa la fuerza metalera de todo el álbum.

El disco comienza con riffs de guitarra bastante pegadizos en temas como “Starchild” o “It’s my Race”, una de las canciones, junto con “Runner”, donde más se nota el power metal.  El heavy metal más tradicional es palpable en temas como “Eyes of History”, pero también encontramos una clara influencia del progressive en “Visions”. Tampoco podemos olvidarnos de “Atalya”, el tema más oscuro del álbum, con un comienzo que recuerda a una película de terror y efectos sonoros incluidos.


Pero sin duda, los platos fuertes del álbum son “Underwaterworld”, un complejo tema con cambios de tempo y melódicos, y “Black and White Forever”, la canción donde Sandro se hace acompañar de su amigo y leyenda del heavy metal Michael Kiske. Sandro y Kiske conectan a la perfección en este tema, en el que también participa Helge Schneider. “Black and White Forever” es probablemente el tema más épico del disco, comenzando con un mezzo tempo que va in crescendo hasta alcanzar una base rítmica de auténtico speed metal, donde Michael Ehré demuestra que es todo un crack. Y los beneficios obtenidos por la venta de esta canción están destinados a la lucha contra el cáncer (la podéis comprar en iTunes aquí o en Amazon aquí).


Os recomendamos que deis una oportunidad y escuchéis a este nuevo proyecto (podéis echar un vistazo a los temas en la web oficial de la banda aquí), porque se lo merece. 

Podéis comprar el álbum Starchild:
- Amazon mp3 aquí
- iTunes aquí
- CD en la web de Starchild aquí

6 comentarios:

  1. Ahora mismo le echo un vistazo

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  2. Con lo que me gusta el power metal claro que lo voy a escuchar

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  3. Hasta donde tenía entendido sandro no partcipó en Unisonic.. Cuál fue suparticipación??

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    1. Tienes razón Andrés, Sandro no participó en Unisonic. Fue un lapsus,pero ya está corregido. Gracias por darte cuenta :)

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