Opiniones y reseñas literarias, musicales y más

lunes, 8 de septiembre de 2014

Kamelot: Elizabeth

En 2001 se publicaba Karma, el quinto álbum de estudio de unos viejos conocidos de este blog: Kamelot, de cuyos trabajos Epica y The Black Halo ya hablamos en esta sección. Pero esta vez no os vamos a hablar del disco, sino de uno de sus temas: “Elizabeth”.



“Elizabeth” es una canción dividida en tres partes –recurso que Kamelot volvería a utilizar en Poetry for the Poisoned– y trata sobre Erzsébet (o Elizabeth o Isabel, dependiendo de la traducción –aquí usaremos también Elizabeth ya que así se llama la canción–) Báthory, que ha pasado a la historia con el sobrenombre de la “Condesa Sangrienta” por sus atroces crímenes (se le atribuyen más de seiscientas muertes). 

Retraro de Elizabeth Bathory
Erzsébet Báthory fue una aristócrata húngara que vivió entre los siglos XVI y XVII. Al morir su esposo, y con el fin de conseguir un remedio para perpetuar su juventud, comenzó una infame serie de asesinatos, tortura y los más terribles actos de sadismo (aunque no los famosos baños de sangre que le atribuye la leyenda), centrados, sobre todo, en niñas y muchachas jóvenes –aunque tampoco le hacía ascos a matar sirvientes– todas ellas procedentes de la plebe. Durante años, la aristócrata continuó impunemente con sus crímenes. E incluso aunque hubiera rumores sobre lo que sucedía en sus dominios, en aquella época ella, gracias a su status, era prácticamente libre de disponer de la vida de sus sirvientes a su antojo. Hasta que se quedó sin sirvientas ni campesinas y, aconsejada por una amiga, decidió entonces recurrir a un plan que acabaría significando su ruina: Erzsébet fijó su residencia en el castillo de Csejthe, donde se ofreció a acoger a hijas de familias de la baja nobleza húngara. Pero sus intenciones no eran ni educar ni hacerse cargo de estas jóvenes, muchas de ellas se convirtieron en las nuevas víctimas de la condesa. Esto terminó con la impunidad de Erzsébet: las muertes y desapariciones de las aristócratas sí tendrían consecuencias y, finalmente, el rey ordenó llevar a cabo una investigación en Csejthe a György Thurzó  que, aunque primo de Erzsébet, tenía desavenencias políticas con la familia Báthory. En el castillo y sus inmediaciones, Thurzó y su comitiva se encontraron con decenas de cadáveres salvajemente mutilados que reflejaban la crueldad de la Báthory. Sus secuaces, sirvientes y una campesina con fama de bruja, fueron juzgados y condenados, la mayoría de ellos a muerte. Erzsébet, sin embargo, por su condición de aristócrata no tuvo que declarar en el juicio ni enfrentarse a la pena de muerte. En su lugar, fue condenada a pasar lo que le quedaba de vida encerrada en su habitación sin poder ver el sol, prácticamente emparedada, excepto por un pequeño ventanuco en la pared que servía para pasarle comida. La condesa moriría en su habitación/celda cuatro años más tarde.

La historia de Elizabeth Báthory no solo ha inspirado multitud de libros y películas, sino que también ha influido en la música y, además de Kamelot, grupos como Venom, Ghost o Craddle of Filth han sacado obras basadas en la condesa.

La Hammer también hizo su versión de la historia de la Bathory en la que, a pesar del título, no salía Drácula

En “Elizabeth”, la condesa Báthory, a quien da voz Roy Khan (sí, Roy Khan. No se les ocurrió hacer un dúo y meter una cantante que hiciera de Elizabeth/Erzsébet), narra su obsesión por la juventud y la belleza, que acaba convirtiéndola en una asesina y llevándola a la locura. En realidad, es más que probable que Elizabeth Báthory fuera simplemente una psicópata que disfrutara infligiendo dolor y torturando a sus víctimas a la saciedad, y lo de la búsqueda de la eterna juventud fuera una excusa o, tan solo, parte de la leyenda (como los famosos baños de sangre que no existieron).

“Elizabeth” comienza con “Mirror, Mirror” (no confundir con el tema del mismo nombre de Blind Guardian), una delicada balada en la que la condesa habla ante un espejo al que pregunta: “Mirror can you tell me / How to stay forever young” (Espejo puedes decirme / Cómo mantenerme joven para siempre), a la vez que pide: “Please protect my beauty / Velvet skin so pure and white” (Por favor protege mi belleza / Piel de terciopelo tan pura y blanca”.

Pero Erzsébet / Elizabeth ya parece haber encontrado el remedio:
Once I struck a servant
She's a virgin free from sin
Drops of blood caressed me
And refined my aging skin
(Una vez golpeé a una sirvienta
Una virgen libre de pecado
Gotas de sangre me acariciaron
Y refinaron mi piel envejecida)

Elizabeth empieza entonces a torturar y a asesinar a inocentes para poder mantenerse joven gracias a su sangre, como se narra en la segunda parte de la canción, “Requiem of the Innocent”, un tema fuerte y potente, muy “progressive”, que contrasta con la balada anterior:

Daggers in the darkness find your way
When the moon is full and piercing bright
Drench me with your innocence tonight
(Dagas en la oscuridad encuentran tu camino
Cuando la luna está llena y con un brillo punzante
Empápame de tu inocencia esta noche)

La condesa es consciente de que “I have passed the point of no return” (He pasado el punto de no retorno).

“Elizabeth” termina con la caída en desgracia de la condesa en “Fall from Grace”, una canción rápida que destaca por los cambios de registro de Khan, y en la que Elizabeth ya se ha sumido en los abismos de la locura:

Walking in the shadows
Of my blackened mind
Lost inside this shallow
Vanity of time
(Caminando entre las sombras
De mi mente ennegrecida
Perdida en el interior de esta
Vanidad del tiempo superficial)

El ocaso de Elizabeth llega por fin, aunque no murió en la hoguera (suerte que sí corrió parte de sus cómplices), sino encerrada en su castillo como ya explicamos anteriormente:

Fire is the torment I must face
Dying by the souls I have forsaken
(El fuego es el tormento al que debo enfrentarme
Muriendo junto a las almas que he abandonado)

Podéis comprar el álbum de Karma en mp3 en Amazon aquí. También lo podéis en iTunes aquí.
El cd lo podéis encontrar en Amazon aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario