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lunes, 27 de octubre de 2014

The Doors: Love Street

El post de hoy es un tanto especial, y no solo porque el tema del que hablamos no es de heavy metal (lo cual no es tan novedoso, puesto que ya en su momento dedicamos una entrada a The Alan Parsons Project y su tema “The Cask of Amontillado”), sino, y especialmente, porque en realidad el auténtico tema del post no es la canción, sino la historia que hay detrás y lo que vino después. Y es que hoy os hablamos de la canción de The Doors “Love Street” y de la muerte de su mítico líder, Jim Morrison.

The Doors se formó en 1965 en Los Ángeles, en pleno auge del movimiento hippie. Su primer álbum, un disco homónimo grabado en 1966 y publicado al año siguiente, llegó al número dos de los discos pop más vendidos mientras que su segundo single –la conocidísima “Light my Fire” – alcanzó el número uno. Este éxito fue debido en gran parte al gran carisma que destilaba su joven y atractivo vocalista, Jim Morrison. Jim Morrison no tardó en convertirse en un ídolo y su imagen es una de las más icónicas de la historia del rock.

En 1968, The Doors publicaron su tercer álbum (sí, en un año tres discos. Eran otros tiempos), Waiting for the Sun, que incluía el tema del que vamos a hablar: “Love Street”. Waiting for the Sun también llegó al número uno de discos pop en el Billboard; “Love Street” además fue la cara B del single “Hello, I Love You”, que también llegó a lo más alto de la lista.

Portada de Waiting for the Sun
La letra de “Love Street” está basada en un poema que el propio Morrison dedicó a su novia, Pamela (Pam) Courson, y que hablaba sobre la calle en la que vivían. Jim Morrison y Pam Courson comenzaron a salir en 1965, antes de que él se hiciera famoso, y continuarían juntos hasta la muerte del cantante en 1971. A pesar de esto, siempre se trató de una relación complicada, marcada por infidelidades por las dos partes y por las adicciones de ambos (al alcohol él y a la heroína ella). “Love Street” es Rothdell Trail, la calle en la zona de Laurel Canyon –Los Ángeles– donde Jim y Pam vivían, un lugar frecuentado por los hippies de la época (de ahí el “love street”, la calle del amor).

También se habla de Canyon Country Store, una mítica tienda/deli de Los Ángeles muy frecuentada por los hippies:

There’s a store where the creatures meet
I wonder what they do in there
(Hay una tienda donde las criaturas se encuentran
Me pregunto qué hacen ahí)

Pero, sin duda, las partes más “jugosas” de la canción son las que se refieren a Pamela Courson, cargadas de mordacidad:

She has robes and she has monkeys
Lazy diamond studded flunkies
(Ella tiene ropa y tiene monos
Lacayos holgazanes cargados de diamantes)

Parece ser, que en el primero de estos versos Jim Morrison no empleaba originalmente la palabra “monkeys”, sino “junkies”, pero tuvo que cambiarla por la censura de la época: “She has robes and she has junkies” (Ella tiene ropa y tiene junkies). Esto era una clara referencia a la adicción a la heroína de Pam Courson y a sus amigos, también heroinómanos (“junkies”). Uno de estos “amigos” era Jean de Breteuil, aristócrata francés hijo de un magnate de la prensa del norte de África. Jean, que vivía en Estados Unidos bajo el pretexto de estudiar en UCLA, se dedicaba en realidad al tráfico de drogas entre algunos famosos de la época (uno de sus clientes, por ejemplo, era Keith Richards y también hay rumores que le atribuyen ser el que vendió a Janis Joplin la heroína que acabó con su vida). Jean y Pam habían mantenido una relación antes de que esta conociese a Jim Morrison y continuaban siendo amantes de forma ocasional. Además, Jean compartía con Pam Courson su adicción a la heroína. El interés de esta relación no habría pasado más allá del puro cotilleo de no ser porque a Jean de Betreuil se le ha llegado a vincular directamente con la muerte de Jim Morrison.

Jim Morrison y Pamela Courson
Jim Morrison murió en la bañera de su apartamento en París el 3 de julio de 1971. Tenía tan solo 27 años y pasó a ser un miembro más del (trágicamente) conocido como “El club de los 27”, compuesto por artistas que fallecieron a esa edad, como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Kurt Cobain o la española Cecilia. La versión oficial de la muerte fue paro cardíaco, pero ciertos detalles que rodearon el suceso levantaron la sospecha de que había algo más detrás. Para empezar, aparte de los servicios de emergencia, tan solo Pam y su amigo y contable, Alain Ronay, vieron el cuerpo de Jim Morrison. De hecho, su cadáver permaneció en el apartamento metido en una bolsa de plástico y cubierto de hielo durante tres días, hasta que finalmente los servicios funerarios se encargaron del cuerpo. No hubo investigación, ni se le realizó autopsia, ni se avisó a amigos o familiares. Por si fuera poco, el médico personal del cantante aseguró a la prensa que “Jim gozaba de una excelente salud antes de irse a París”. 

Jim Morrison fue enterrado en París, en el cementerio de Père Lachaise y pronto el secretismo que rodeó el fallecimiento despertó las más variopintas teorías sobre el mismo. La más plausible y creíble es que el cantante murió de una sobredosis de heroína. Pero cómo se produjo esa sobredosis, también ha sido objeto de diversas conjeturas. Una de las más extendidas –y plausibles– es que Morrison inhaló la heroína de su novia pensando que se trataba de cocaína y eso fue lo que le mató. El cantante despreciaba la heroína (de hecho, el uso de esta por parte de Pam Courson era un motivo de discusión habitual en la pareja) y tenía fobia a las agujas. Pamela (probablemente para evitar una pelea) le habría dicho que era cocaína y Jim Morrison la habría tomado engañado con funestas consecuencias. Según Marianne Faithfull, el que proporcionó a  Morrison la droga que acabaría con su vida no fue otro que Jean de Breteuil. En el momento de la muerte de Jim Morrison, Marianne Faithtull y Jean de Breteuil salían juntos y se encontraban en París, y recientemente la mítica cantante ha dicho públicamente que Jean de Breteuil le confesó que él era el culpable de la muerte de Morrison.

Tumba de Jim Morrison en París

Otra de las versiones que señalan a la droga como culpable de la muerte de Jim Morrison, apunta a una muerte por sobredosis en el baño de un club de París, el Rock and Roll Circus, también por heroína proporcionada por hombres de Jean de Breteuil. Según esta historia, la propia Marianne Faithfull habría sido testigo de lo currido.

Pero no todas las versiones resultan tan creíbles. Las teorías conspirativas sobre la muerte de Jim Morrison se han ido sucediendo desde la muerte del artista. Una de las más conocidas asegura que Jim Morrison no murió, sino que fingió su propia muerte. Los defensores de esta teoría alegan que Morrison estaba ya harto de la fama y que, además, quería huir de los problemas que tenía con la justicia estadounidense: se enfrentaba a una condena de seis meses a trabajos forzados por exhibicionismo y a múltiples demandas de paternidad. Otro de los motivos que esgrimen para defender esta teoría es que Jim Morrison habría expresado la idea de fingir su propia muerte y huir a África bajo el seudónimo de Mr. Mojo Risin, un anagrama con las letras de su nombre que aparece también en la canción “L.A. Woman”. También aducen que Morrison fue visto en el aeropuerto de París Orly el día anterior a su supuesta muerte despidiéndose de su novia. Incluso existe un cowboy en Oregón que asegura ser Jim Morrison.

Las teorías más increíbles (i.e., absurdas) llegan incluso a involucrar a la CIA y a grupos ocultistas, como se indica en The Bank of America of Louisiana, un libro escrito en 1975 por un tal William Castlebury, en cuyo cuerpo habría entrado Jim Morrison mientras estaba bajo los efectos del LSD (de hecho, en el libro firma como Jim Morrison). The Bank of America of Louisiana, a pesar de que algunos fans de las teorías conspirativas se lo crean o piensen que contiene mucha verdad, está clasificado de ficción.

En cualquier caso, muriera Jim Morrison en aquel día de verano de 1971 de sobredosis o por culpa de una maldición gitana; o bien huyera a las Seychelles o se retirara a una granja en Oregón, es difícil que sepamos la verdad algún día. Jean de Breteuil moriría en Tánger de una sobredosis apenas unos meses después de la muerte de Jim Morrison. Tras la muerte de su novio, Pamela Courson regresó a Los Ángeles, donde caería en una espiral de autodestrucción provocada por su adicción a la heroína. Correría la misma suerte que Jean de Breteuil, muriendo de una sobredosis en 1974. Tenía también 27 años.

Podéis escuchar la canción “Love Street” aquí.

Podéis comprar “Love Street” por 1,29 euros en Amazon o en iTunes.
El álbum Waiting for the Sun lo podéis comprar en iTunes o en mp3 por 9,99 euros.
El CD está disponible en Amazon por 9,81 euros.



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